sábado, 17 de octubre de 2009

Sin título

Soy una viuda negra que lamenta los usos a los que nunca se me entregó. durante mi vida entera se me ha dejado por ahí olvidada, polvorienta, como un zapato viejo, caso de habérseme utilizado, se me ha utilizado como una herramienta, para poner la casa en orden, al frente del regimiento de criados.

J.M. Coetzee: En medio de ninguna parte. (Fragmento)


Nada de eso. No lo haré. Yo no. Estoy cansada de la asfixia, de la atadura corporal, del silencio, del mero obedecer. Así ha sido por mucho tiempo. Lo he hecho por dinero, por poder ir al súper a comprar yogurt... (y por compromiso, claro). Tendré que presentarme e imponerme, sin brincoteos, sin sonrisitas, sin humildad.

sábado, 3 de octubre de 2009

Nada

Yo no tengo nada que escribir. Yo tengo miopía y últimamente mucha tristeza contenida. He estado trabajando entre 8 y 18 horas al día. Estoy agotada. No sé bien qué he ganado. Hoy me imaginé muerta y pude preguntarme a dónde me fui y me respondí a ningún lado... no sé si me explico: me vi como si yo hubiera sido asesinada por un narcotraficante, y me vi a través de sus ojos, y vi que yo para él era como un fuego que con agua se apaga y me apagué para siempre. Nada era porque nada fui. Y lo peor, lo peor de todo, es que esos pensamientos ya no me duelen, sólo me causan recóndita tristeza, porque nada tengo y eso lo entiendo bien.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Uno

Lo que a uno lo hace perder la ilusión, es darse cuenta de pronto de que, sin familia, amante y talento, uno no es más que una especie de genérico intercambiable. He dicho.

sábado, 29 de agosto de 2009

Hoy

No se trata de decidir. Uno se suicida cuando no hay otra opción, cuando el hecho de estar aquí resulta insoportable. Estoy bien y pienso en el suicidio. Hoy estoy aquí y escribo. Hoy. Estoy y al mencionarlo tengo una sensación de extrañamiento, como cuando atravieso el parque de la esquina e imagino que, cual pez, nado, aunque de pie, e imagino a los peces nadando de pie en el aire, como yo; o cuando me percibo mirando el suelo, respirando y sintiendo el calor del sol, como si mirara/sintiera a través de un televisor, es decir, como si yo no lo sintiera, como si me diera cuenta de que "alguien" siente, para luego decirme "esto es lo real: la dureza del pavimento, la luz del sol, mi respiración". Nunca he intentado matarme. Ocurre que no he llegado al punto en el que no tengo otra opción.

martes, 11 de agosto de 2009

Diario

No he escrito un diario porque mi letra es muy fea. Escribiría cosas del tipo: Él dejó entrar la luz del sol y me despertó, bueno, eso le dije. Ya me había despertado un poco antes cuando lo oí lavar sus dientes. Me salto un pedazo del día. Estuvimos sentados en la banqueta, callados, discutíamos entre largos silencios. Yo miraba un pequeño gusano blanco que se retorcía en el pavimento y forcejeaba con el viento para alcanzar un trozo de basura podrida, que me causó gracia. Nos reconciliamos, pues ya teníamos mucha hambre. Él no supo nada del gusano, ni sé si lo miró... Fui a trabajar. Me dieron ganas de escribir porque estoy leyendo a Vila-Matas y cuenta un poco de verdad de sí mismo mediante los diarios de otros, como el de su mamá, Rosario Girondo: "Cada primer viernes de mes, ella imaginaba un suicidio y lo convertía en poema, como este del viernes 11 de octubre de 1953: 'Sería hoy perfecta /la loca carrera hacia la terraza, / un terrible salto al vacío, / quebrar las maderas de esta casa carbonera, / de la calle Provenza, / el salto al vacío, / lanzándome desde la sexta planta, / como el ama de casa que tira con indiferencia / un balde lleno de agua sucia, / sucia.'*


.
*Enrique Vila-Matas: El mal de Montano.