martes, 15 de junio de 2010

Seguir

A punto he estado de romperme. Contemplé el suelo desde el cuarto piso, pero no me pareció la altura apropiada. Mejor fui a dormir. La cabeza me dolía insoportablemente. Al despertar, por la mañana, de un salto fui hasta el librero y pretendí alcanzar mi celular, pues quise dejarlo lo más lejos posible de mí. Una sensación no muy desconocida se apoderó de todo mi cuerpo: náuseas, debilidad, escalofrío, una ligera convulsión: iba a desmayarme. Mientras ocurría, contrario a lo habitual, lo disfruté, quería que todo terminara ahí. Algo similar me ocurrió cuando acudí a mi casa vacía a recoger las pocas cosas que olvidé: de pronto no pude seguir organizándolas, me detuve, fui a otra habitación, una completamente vacía y lloré. No lloraba por amor a lo trágico, lloraba, lo necesitaba, pues comprendía lo que seguía: Esto, yo ahora, aquí, con todo un día por delante, una multitud de horas puestas ahí para que yo las atraviese -sin siquiera quererlo-, el silencio diurno y nocturno, el cereal con leche de la mañana, las comidas corridas, y sobre todo: la horrible espera y la constante voz que me dice que debo tranquilizarme y seguir aunque no sepa para qué.

09/06/10

Se acabó. Aún no acierto a asimilarlo. Él lee a lo lejos y yo escribo para esperar que pase el tiempo. Siento una mezcla de tristeza y alivio. El futuro me parece incierto y un tanto doloroso y seco. No hay más. Creo que los días que siguen no serán más que huecos impregnados de ausencia y tedio. No hay más: ni amor, ni besos, ni nada.

lunes, 24 de mayo de 2010

El pato

Parí un pato. Nada podía contener mi consternación: yo mamá... y de un pato. El pato escupía queso amarillo de gran calidad y sabor. Mételo al refri, me dijeron, para que el queso no se haga grumoso (¿?). Mala madre, lo metí. Recordé al pato que seguía a su mamá humana en un jardín y quise que el pato me siguiera a mí y categóricamente dije: ¡pato sí, pero mi hijo! Del refri lo saqué, todo helado el pobre, y en mi regazo lo mecí.

domingo, 18 de abril de 2010

Tan mala

Hoy te fuiste. Sé que ibas triste. Yo me quedé de pie tratando de disimular mi consternación. No logré llorar hasta ahora. Ya no tengo cara para continuar lo que muy diligentemente he ido destruyendo, muy a mi pesar. Me sentiré regocijada si una vez más me perdonas. Pero he hecho tanto: he sido tan mala, tan desconfiada... tan mala, tan desconfiada.


Te amo, no miento.

...

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Yo pronuncio tu nombre,
En esta noche oscura,
Y tu nombre me suena
Más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
Y más doliente que la mansa lluvia.










Federico García Lorca
"Si mis manos pudieran deshojar la luna" (Fragmento)

sábado, 7 de noviembre de 2009

sábado, 17 de octubre de 2009

Sin título

Soy una viuda negra que lamenta los usos a los que nunca se me entregó. durante mi vida entera se me ha dejado por ahí olvidada, polvorienta, como un zapato viejo, caso de habérseme utilizado, se me ha utilizado como una herramienta, para poner la casa en orden, al frente del regimiento de criados.

J.M. Coetzee: En medio de ninguna parte. (Fragmento)


Nada de eso. No lo haré. Yo no. Estoy cansada de la asfixia, de la atadura corporal, del silencio, del mero obedecer. Así ha sido por mucho tiempo. Lo he hecho por dinero, por poder ir al súper a comprar yogurt... (y por compromiso, claro). Tendré que presentarme e imponerme, sin brincoteos, sin sonrisitas, sin humildad.